“Haznos una Iglesia sinodal, Señor”
Señor Jesús, Tú que llamaste a cada discípulo por su nombre y los enviaste a servir con libertad y amor, enséñanos a vivir la sinodalidad como estilo de Iglesia.
Que en nuestro Santuario aprendamos a escuchar, a discernir en comunidad y a tomar decisiones movidos por tu Espíritu, no por la costumbre ni por la comodidad.
No permitas que trabajemos como empleados sin alma, ni que confundamos la pertenencia a un grupo con el llamado a construir comunidad.
Danos un corazón corresponsable, que actúe con libertad madura y en comunión verdadera.
Enséñanos a pensar pastoralmente, a acompañar personas y a servir sin esperar aplausos.
Haznos comprender que la sinodalidad no es solo una palabra bonita, sino un modo de vivir y servir como Iglesia: juntos, en camino, cada uno con su voz y su don.
Que en el Santuario no haya empleados disfrazados de servidores ni grupos cerrados disfrazados de comunidad.
Haznos Pueblo de Dios en salida, donde cada quien aporta lo que tiene y todos juntos construimos tu Reino.
Amén.