LITURGIA SANTUARIO DE SAN JUAN PABLO II

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Domingo 14 de Septiembre de 2025

septiembre 14, 2025

🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Domingo 14 de Septiembre de 2025
📖 Evangelio: san Lucas 15, 1-32
🕊️ XXIV Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C


1. Saludo y Presentación Inicial

Saludos, hermanos. Continuamos nuestro caminar, sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario. Hoy es domingo 14 de septiembre de 2025 y celebramos el XXIV Domingo del Tiempo Ordinario.

En domingos pasados, Jesús nos habló del seguimiento exigente: ponerlo en primer lugar, cargar la cruz y elegirlo con libertad. Hoy, en cambio, nos revela el corazón de Dios con tres parábolas de la misericordia: la oveja perdida, la moneda extraviada y el hijo pródigo.


2. Introducción Contextualizada

El Evangelio de san Lucas capítulo 15 nos coloca en una escena donde los fariseos critican a Jesús porque recibe a pecadores y come con ellos. Frente a esa actitud, Jesús responde con tres parábolas que muestran cómo actúa Dios: busca, espera y perdona. La primera lectura, del Éxodo, recuerda al pueblo que cayó en la idolatría del becerro de oro, pero que fue perdonado gracias a la intercesión de Moisés. El salmo proclama: “Me levantaré y volveré a mi padre”, un eco perfecto de la parábola del hijo pródigo. Y san Pablo, en la carta a Timoteo, se reconoce como pecador alcanzado por la misericordia de Cristo. Toda la liturgia de hoy nos grita que el amor de Dios es más grande que cualquier pecado.


3. Lectura del Evangelio

Del santo Evangelio según san Lucas: 15, 1-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”.

Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse.

¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido’. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte”.

También les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.

Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.

Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.

Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.

El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.

Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’.

El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


4. Momento de Reflexión – Tres pasos concretos

1️⃣ Creer en un Dios que busca
🪔 En las parábolas de la oveja perdida y la moneda extraviada, Jesús muestra a un Dios que no se resigna a perder a nadie. En el mundo antiguo, una oveja extraviada era prácticamente un animal destinado a morir; sin embargo, el pastor la busca hasta encontrarla. Así es el corazón del Padre.
🔁 En nuestra vida, esto significa que Dios nunca se cansa de buscarnos, aunque nos alejemos. Podemos sentirnos perdidos, pero Él viene tras nosotros.
🌱 Imagina a un joven que dejó la fe por años. Un día, al ser invitado a una misión parroquial, sintió como si Dios lo hubiera estado esperando siempre. Ese regreso cambió su vida.
❓ ¿Creo de verdad que Dios me busca aun cuando me alejo de Él?

2️⃣ Confiar en un Dios que espera
🪔 En la parábola del hijo pródigo, el padre no sale a arrastrar al hijo, pero lo espera con paciencia. Lo ve desde lejos y corre a abrazarlo. En la cultura judía, un hijo que malgastaba la herencia era visto como muerto para la familia. El padre rompe esa lógica y lo devuelve a la dignidad de hijo.
🔁 Esto nos recuerda que Dios nunca nos cierra la puerta. Su espera es activa: siempre está atento al momento en que decidamos volver.
🌱 Imagina a una madre que, aunque su hijo llevaba tiempo sin llamarla, nunca dejó de prenderle una veladora cada noche. El día que él regresó, el abrazo valió por todos los años de ausencia.
❓ ¿Tengo confianza en volver al Padre, o me da miedo creer que me va a rechazar?

3️⃣ Alegrarnos con un Dios que perdona
🪔 Las tres parábolas terminan con una fiesta: el pastor reúne a sus amigos, la mujer convoca a sus vecinas, el padre organiza un banquete. El perdón de Dios no se queda en silencio, se celebra.
🔁 Esto significa que la misericordia de Dios no solo restaura, sino que devuelve la alegría. Cuando dejamos que nos perdone, nuestra vida recupera la fuerza y la fiesta.
🌱 Imagina a un hombre que después de confesarse tras muchos años salió de la iglesia con lágrimas y una sonrisa. Decía que sentía como si le hubieran quitado un peso enorme de encima.
❓ ¿Celebro la misericordia de Dios en mi vida, o sigo cargando culpas que Él ya me perdonó?


5. Conclusión

Hoy el Evangelio nos invita a:
1️⃣ Creer en un Dios que busca: Él nunca se cansa de salir a nuestro encuentro.
2️⃣ Confiar en un Dios que espera: su amor paciente siempre abre la puerta del regreso.
3️⃣ Alegrarnos con un Dios que perdona: dejar que su misericordia restaure nuestra alegría.


6. Despedida Final

Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!

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¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?

Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.

Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios

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