LITURGIA SANTUARIO DE SAN JUAN PABLO II

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Martes 17 de febrero de 2026 📝 “¿Todavía no entienden?”

febrero 17

🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Martes 17 de febrero de 2026
📝 “¿Todavía no entienden?”
📖 Evangelio: Marcos 8, 14-21
🕊️ Tiempo Ordinario


1) Introducción

Saludos, hermanos. Continuamos nuestro caminar, sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario.
Hoy el Evangelio nos muestra a los discípulos preocupados porque olvidaron el pan. Y Jesús, después de haber multiplicado panes y peces, les hace una pregunta que suena fuerte… pero que en el fondo está llena de paciencia: “¿Todavía no entienden?”

Antes de comenzar el Evangelio de hoy, quiero tocar un tema que suele ser incómodo, incluso polémico, dentro de la vida de la Iglesia: el dinero… y la preocupación por lo necesario.

Es verdad que el Evangelio nos invita al desprendimiento y a no poner la seguridad en las cosas. Pero también es verdad que vivimos en este mundo, y la Iglesia, como cualquier familia, no puede desentenderse de la realidad concreta.

Muchas veces se habla de los “tesoros” de la Iglesia sin entender su origen. No son lujos ni caprichos. Son expresiones de amor: personas que ofrecieron lo mejor que tenían para dignificar su fe. Un templo no es solo un edificio; es la fe hecha esfuerzo, sacrificio y generosidad de una comunidad entera.

Y claro… nada de eso se sostiene solo.

En nuestro santuario esto se vive todos los días: empleados, servicios, mantenimiento, construcción, evangelización. Y aunque nuestra misión principal es el cuidado de las almas, también hay una responsabilidad muy pesada: administrar para que todo eso pueda seguir vivo.

No voy a negar algo: muchas veces vivo con estrés. Me pregunto cómo voy a pagar la nómina de la siguiente semana, el recibo de la luz, los gastos del arquitecto, el mantenimiento. Y ahí me doy cuenta de algo muy humano: esto mismo lo viven muchos papás y mamás en sus casas.
La preocupación por la colegiatura, el médico, una emergencia, la despensa… el miedo silencioso de no fallarles a los suyos.

Ahí me reconozco con ustedes. No desde arriba, sino desde la misma angustia.

Y hace unos días esa angustia se volvió todavía más concreta. Como comunidad vivimos un momento muy doloroso cuando nos robaron dos cálices. A todos nos dolió… pero como sacerdote, como pastor y responsable de esta comunidad, el golpe fue muy profundo. Sentí tristeza, preocupación, agonía. Algo sagrado, algo confiado a mi cuidado, se había perdido.

No era solo el valor material. Era el dolor de sentir que había fallado, que no había sabido custodiar algo tan santo.

En medio de esa noche interior, recé. Recé con el corazón apretado. Y curiosamente, un día antes de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, mis oraciones fueron escuchadas. Los cálices regresaron. Y no pude evitar llorar… no solo de alivio, sino de gratitud.

El Evangelio de hoy muestra a los discípulos preocupados porque no llevaron pan. Jesús los mira y les dice: “¿Todavía no entienden?”
Han visto milagros, multiplicaciones… y aun así siguen angustiados.

Y yo me veo ahí. He visto a Dios proveer una y otra vez… y aun así sigo queriendo controlar todo, asegurar todo, vivir sin miedo. Como tantos padres de familia que, aun habiendo salido adelante antes, vuelven a angustiarse por el mañana.

La fe en la providencia no significa no sentir angustia.
Significa no quedarnos solos con ella.

Yo sigo aprendiendo. Sigo estresándome a veces. Sigo preguntándome cómo vamos a salir adelante.
Pero en medio de todo eso, Dios vuelve a decirme —y quizá hoy también a ti—:

“Aquí estoy. No te he soltado. No lo haré ahora.”

Y quizá la pregunta de Jesús no es un reclamo…
sino una invitación llena de ternura:

¿Todavía no entienden… que cuando confiamos en Él, el pan —y la gracia— nunca han faltado?

Desde ahí, nos acercamos ahora al Evangelio de hoy.


2) Lectura del Evangelio

Del santo Evangelio según san Marcos: 8, 14-21

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”.

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?”. Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?”. Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


🕊️ Introducción homilía

Recordatorio del testimonio (solo guía para ti)
Responsabilidad económica del santuario, estrés por sostener lo necesario, robo de los cálices y experiencia de providencia cuando regresan.

Enlace con el Evangelio (para la homilía)

Y desde esa experiencia se entiende mejor la pregunta que Jesús hace hoy.

Los discípulos están preocupados porque falta el pan, aun después de haber visto milagros. Y Jesús, más que regañarlos, parece invitarlos a recordar: ¿no han visto ya cómo Dios cuida?

También a nosotros nos puede pasar. Nos preocupamos por lo que falta, por lo que viene, por lo que sentimos que tenemos que sostener… y el corazón se llena de angustia aunque ya hayamos experimentado muchas veces la providencia de Dios.

La fe no elimina la responsabilidad ni la preocupación humana, pero sí nos recuerda que no cargamos solos.

Y desde ahí, desde esa lucha tan real entre la preocupación y la confianza, hoy quiero compartirles tres pasos muy concretos para aprender a vivir este Evangelio confiando más en la providencia de Dios.

3) Momento de Reflexión – Tres pasos

1️⃣ Reconocer la propia angustia

🪔 Referencia bíblica
Los discípulos están preocupados por el pan. No es un pecado preocuparse; es humano. Pero Jesús les recuerda que han visto mucho más que escasez.

🔁 Aplicación
No se trata de negar la preocupación. Se trata de mirarla a la luz de lo que Dios ya ha hecho. La angustia se vuelve peligrosa cuando nos hace olvidar la historia de fidelidad que hemos vivido con Él.

🌱 Imagina
Imagina a alguien que, en medio de su preocupación por el futuro, recuerda todas las veces que Dios lo sostuvo antes.

Pregúntate
Cuando me angustio, ¿olvido todo lo que Dios ya ha hecho por mí?


2️⃣ Recordar los milagros vividos

🪔 Referencia bíblica
Jesús les recuerda las multiplicaciones: “¿Cuántas canastas recogieron?” Les pide memoria.

🔁 Aplicación
La memoria es un acto de fe. Recordar cómo Dios nos ha sostenido en el pasado fortalece el corazón para el presente. No todo depende de nuestros cálculos.

🌱 Imagina
Imagina a alguien que, al hacer memoria, descubre que nunca ha caminado solo.

Pregúntate
¿Tengo viva la memoria de la providencia de Dios en mi vida?


3️⃣ Confiar sin controlar todo

🪔 Referencia bíblica
Jesús no elimina la realidad del pan; la relativiza. Les enseña que hay algo más grande que la escasez momentánea.

🔁 Aplicación
Confiar no significa desentenderse. Significa hacer lo que está en nuestras manos… y dejar el resto en las de Dios. Controlarlo todo es imposible; confiar es liberador.

🌱 Imagina
Imagina a alguien que, después de hacer lo que puede, se arrodilla y dice: “Ahora te toca a Ti.”

Pregúntate
¿Estoy intentando controlar todo o me atrevo a confiar lo que no puedo manejar?


4) Conclusión

Hoy Jesús nos mira con paciencia y nos pregunta:
1️⃣ ¿Reconoces tu angustia?
2️⃣ ¿Recuerdas lo que ya he hecho por ti?
3️⃣ ¿Te atreves a confiar de nuevo?

La preocupación no desaparece de un día para otro.
Pero cuando la llevamos a Dios…
pierde su poder de paralizarnos.

Porque el pan puede faltar en la mesa…
pero la providencia de Dios nunca ha faltado en nuestra historia.


Si este Evangelio te ha ayudado, suscríbete a este podcast y compártelo con quien necesite hoy una palabra de luz. La Palabra de Dios siempre encuentra su camino.


5) Despedida Final

Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!*

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¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?

Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.

Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios

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