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Viernes 20 de febrero de 2026
🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Viernes 20 de febrero de 2026
📝 “Cuando quise ser la imagen… y dejé de ser persona”
📖 Evangelio: Mateo 9, 14-15
🕊️ Tiempo Ordinario
1) Introducción
Saludos, hermanos. Continuamos nuestro caminar, sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario.
Hoy el Evangelio es breve, pero muy profundo. Jesús habla del ayuno… y de la presencia del Esposo. Y detrás de esa imagen hay algo que toca directamente el corazón.
Antes de entrar al Evangelio de hoy, quiero compartir algo que aprendí ya en el ministerio.
Cuando uno comienza a servir, a predicar, a acompañar personas… algo muy hermoso sucede:
la gente confía, la gente espera, la gente proyecta.
Y sin darte cuenta, empiezas a notar qué imagen esperan de ti.
El sacerdote fuerte.
El que puede con todo.
El que no se cansa.
El que siempre tiene respuestas.
El que no duda.
El que casi no necesita nada.
Y al inicio uno no lo hace por vanidad… lo hace por amor.
Porque quiere responder.
Porque quiere estar a la altura.
Porque quiere cuidar a su comunidad.
Pero poco a poco, si no eres cuidadoso, empiezas a vivir para sostener esa imagen.
Más disponible.
Más exigente contigo.
Más sacrificado.
Menos descanso.
Menos espacio personal.
Y algo muy sutil comienza a pasar:
Dejas de preguntarte quién eres…
y empiezas a preguntarte qué esperan de ti.
Sigues funcionando.
Sigues cumpliendo.
Sigues celebrando.
Pero por dentro… la alegría se va apagando.
Y ahí es donde este Evangelio me confronta profundamente.
Jesús dice que no se puede ayunar cuando el Esposo está presente.
Pero yo, durante un tiempo, vivía en ayuno permanente.
Ayuno de descanso.
Ayuno de límites.
Ayuno de humanidad.
Ayuno de ser simplemente persona.
Porque sentía que debía ser siempre la versión que los demás necesitaban.
Hasta que un día, en medio de mi propio desgaste, entendí algo doloroso pero liberador:
Había empezado a perder mi identidad de hijo.
Seguía siendo sacerdote.
Seguía haciendo muchas cosas buenas.
Pero había olvidado que antes de ser imagen… soy amado.
Dios no me llamó a sostener expectativas.
Me llamó a permanecer con Él.
La santidad no consiste en parecer perfecto.
Consiste en vivir en verdad.
Vendrán tiempos de entrega intensa, claro.
Habrá momentos de sacrificio, por supuesto.
Pero si para sostener una imagen pierdo mi identidad…
entonces ya no estoy viviendo desde la presencia del Esposo,
sino desde la presión de las miradas.
Y hoy entiendo algo hermoso:
Cuando dejo de intentar ser la imagen…
vuelvo a ser persona.
Y cuando vuelvo a ser persona…
puedo ser sacerdote con alegría.
Porque el Esposo no me quiere impecable.
Me quiere cercano.
Verdadero.
Vivo.
Y eso… cambia todo.
Desde ahí, escuchamos el Evangelio de hoy.
2) Lectura del Evangelio
Del santo Evangelio según san Mateo: 9, 14-15
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”. Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
3) Momento de Reflexión – Tres pasos
1️⃣ Revisar la imagen que sostengo
🪔 Referencia bíblica
Jesús no responde desde la presión de los fariseos. No actúa para quedar bien. Vive desde la conciencia de quién es y de la presencia del Esposo.
🔁 Aplicación
Todos, no solo los sacerdotes, podemos caer en esto. El papá fuerte que no llora. La mamá que siempre puede. El joven que aparenta seguridad. Sostener una imagen cansa el alma.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que, después de años de aparentar fortaleza, se permite reconocer que también necesita apoyo.
❓ Pregúntate
¿Estoy viviendo desde lo que soy… o desde lo que esperan de mí?
2️⃣ Recuperar la identidad de hijo
🪔 Referencia bíblica
Jesús habla del Esposo presente. Cuando Él está, hay alegría, no obligación vacía.
🔁 Aplicación
Antes de cualquier rol —padre, madre, sacerdote, profesional— somos hijos amados. Si olvidamos eso, todo se vuelve carga. Cuando recordamos que somos amados, el servicio se vuelve respuesta, no presión.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que, en medio de sus responsabilidades, vuelve a escuchar en el corazón: “Eres mi hijo amado.”
❓ Pregúntate
¿Estoy sirviendo desde la presión… o desde la certeza de que soy amado?
3️⃣ Elegir la verdad sobre la apariencia
🪔 Referencia bíblica
El ayuno tiene sentido cuando nace del amor, no de la obligación. Jesús denuncia una religiosidad vacía de presencia.
🔁 Aplicación
No todo sacrificio es santo si destruye el corazón. La verdad interior vale más que una apariencia impecable. Dios prefiere un corazón sincero que una imagen perfecta.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que deja de vivir para el aplauso y comienza a vivir desde la autenticidad.
❓ Pregúntate
¿Prefiero parecer fuerte… o ser verdadero delante de Dios?
4) Conclusión
Hoy Jesús nos invita a algo muy simple y muy profundo:
1️⃣ Revisar la imagen que sostenemos.
2️⃣ Recuperar nuestra identidad de hijos.
3️⃣ Elegir la verdad sobre la apariencia.
No se puede vivir en ayuno permanente de humanidad.
No se puede servir bien si el corazón está vacío.
El Esposo está presente.
Y cuando Él está… la alegría vuelve.
Porque antes que imagen…
somos hijos.
Y desde ahí, todo cobra sentido.
Si este Evangelio te ha ayudado, suscríbete a este podcast y compártelo con quien necesite hoy una palabra de luz. La Palabra de Dios siempre encuentra su camino.
5) Despedida Final
Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!*
¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?
Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.
Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios


