Martes 10 de marzo de 2026 📝 “El peso de no perdonar”
🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Martes 10 de marzo de 2026
📝 “El peso de no perdonar” – III Semana de Cuaresma
📖 Evangelio: Mateo 18, 21-35
1) Introducción
Saludos, hermanos. Iniciamos la tercera semana de Cuaresma. Sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario.
El Evangelio de hoy es exigente. Pedro le pregunta a Jesús cuántas veces debe perdonar… y la respuesta es desconcertante: “No te digo siete, sino setenta veces siete.”
Y luego viene esa parábola fuerte del siervo que fue perdonado de una deuda enorme… pero no fue capaz de perdonar una pequeña.
Este texto me toca porque he vivido algo que, humanamente, duele mucho.
Uno pensaría que el golpe más fuerte en la vida de un sacerdote viene de fuera: críticas, murmullos, ataques. Y sí, eso existe. Hay gente que habla, que inventa, que juzga sin conocer.
Pero lo que más me dolió no vino de lejos.
Vino de cerca.
Hubo un momento en que personas de mi equipo más cercano —personas con las que compartí trabajo, decisiones, confianza— empezaron a murmurar, a cuestionar, a generar división. No lo supe inmediatamente. Lo fui descubriendo.
Y tengo que decirlo con sinceridad: me dio coraje.
Mucho coraje.
No porque me criticaran —eso lo entiendo— sino porque venía de quienes caminaban conmigo. Sentí traición. Sentí decepción.
Nunca respondí atacando. Nunca busqué destruir. Pero por dentro… el resentimiento estaba ahí.
Y ahí es donde este Evangelio me confronta.
Porque el perdón no es un discurso bonito.
Es una lucha interior.
Yo sabía lo que habían hecho. Sabía cómo habían actuado. Y sin embargo, algo dentro de mí empezó a entender que si yo me quedaba atrapado en ese enojo, el que iba a quedar encarcelado era yo.
Perdonar no es decir que estuvo bien.
No es olvidar.
No es justificar.
Perdonar es soltar el derecho a la venganza.
Y eso cuesta.
Hoy puedo decir que ese proceso me hizo crecer. No porque ya no duela lo que pasó. Sino porque ya no me domina.
El Evangelio no me pide que sea ingenuo.
Me pide que no viva encadenado.
Y hoy prefiero caminar ligero…
aunque haya tenido que aprender a perdonar lo que más me dolió.
Desde ahí, escuchamos el Evangelio.
2) Lectura del Evangelio
Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 21-35
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.
Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
🕊️ Introducción homilía
Evangelio: Mateo 18, 21-35
Saludos, hermanos.
El Evangelio de hoy comienza con una pregunta muy humana. Pedro se acerca a Jesús y le pregunta cuántas veces debe perdonar cuando alguien lo ofende. Tal vez esperaba una respuesta razonable, un límite claro. Pero Jesús responde de una manera que rompe nuestros cálculos: “No te digo siete, sino setenta veces siete”.
Y para explicar lo que significa ese perdón, Jesús cuenta la parábola de un siervo que fue perdonado de una deuda enorme, pero que luego no fue capaz de perdonar a quien le debía algo mucho menor.
Con esta enseñanza, el Señor nos invita a mirar el corazón. Porque el problema no es solo la ofensa que recibimos, sino el peso que puede quedar dentro de nosotros cuando no somos capaces de perdonar.
El perdón no siempre es fácil, pero es el camino que libera el corazón y hace posible la reconciliación.
Por eso, a la luz de este Evangelio, vamos a descubrir qué pasos concretos podemos dar para aprender a perdonar de corazón.
4) Momento de Reflexión – Tres pasos
1️⃣ Reconocer la herida sin negarla
🪔 Referencia bíblica
El siervo de la parábola debía una deuda enorme. Fue perdonado totalmente. Pero al encontrarse con quien le debía algo pequeño, reaccionó con dureza. La parábola no niega la deuda; revela el corazón.
🔁 Aplicación
En la familia también hay heridas reales.
Palabras que dolieron.
Decisiones que afectaron.
Confianzas que se rompieron.
Negar la herida no la sana.
Pero quedarse atrapado en ella tampoco.
El primer paso no es fingir que no pasó nada.
Es reconocer que dolió.
🌱 Imagina
Imagina decir en tu interior: “Sí, me dolió. Sí, me afectó.” Sin dramatizar, sin exagerar. Solo reconocerlo delante de Dios.
❓ Pregúntate
¿Estoy negando lo que me dolió… o estoy dejando que el rencor lo gobierne?
2️⃣ Entender que el resentimiento encadena
🪔 Referencia bíblica
El siervo perdonado termina encarcelado. No por la deuda original, sino por su incapacidad de perdonar.
🔁 Aplicación
El resentimiento da una sensación de justicia momentánea.
Pero con el tiempo se convierte en peso.
Nos roba paz.
Nos roba ligereza.
Nos hace desconfiados.
En la familia, cuando acumulamos cuentas pendientes, la convivencia se vuelve tensa.
Perdonar no cambia el pasado.
Pero cambia la manera en que lo cargamos.
🌱 Imagina
Imagina vivir con la libertad de no estar repasando constantemente lo que el otro hizo. No porque lo olvidaste, sino porque decidiste no seguir alimentándolo.
❓ Pregúntate
¿Estoy protegiendo mi herida… o estoy protegiendo mi paz?
3️⃣ Perdonar como decisión, no como emoción
🪔 Referencia bíblica
Jesús no habla de un número literal. “Setenta veces siete” significa una actitud constante. El perdón no es un impulso emocional; es una postura del corazón.
🔁 Aplicación
En casa, muchas veces esperamos sentir ganas de perdonar.
Pero el perdón no siempre nace del sentimiento.
Nace de la decisión.
Decidir no vengarse.
Decidir no hablar mal.
Decidir no alimentar el resentimiento.
Eso es libertad.
🌱 Imagina
Imagina elegir hoy no repetir una crítica sobre alguien que te falló. Ese pequeño acto es un paso real hacia la libertad.
❓ Pregúntate
¿Estoy esperando sentir que perdono… o estoy decidiendo perdonar aunque todavía duela?
5) Conclusión
Hoy el Señor nos deja tres pasos claros:
1️⃣ Reconocer la herida sin negarla.
2️⃣ Entender que el resentimiento encadena.
3️⃣ Decidir perdonar para vivir libres.
Perdonar no es perder dignidad.
Es recuperar la paz.
No siempre es fácil.
No siempre es inmediato.
Pero siempre es liberador.
Porque al final, el perdón no cambia lo que hicieron…
cambia lo que llevamos dentro.
Y la Cuaresma es precisamente eso:
aprender a caminar más ligeros.
🔔 Si esta Palabra tocó tu corazón, suscríbete a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario y compártelo con alguien que necesite recordar que perdonar no es debilidad… es libertad.
6) Despedida Final
Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!
¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?
Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.
Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios


