LITURGIA SANTUARIO DE SAN JUAN PABLO II

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Domingo 03 de Mayo de 2026 – Cristo, el único camino seguro para conocer y llegar al Padre Jn 14,1-12

mayo 2-mayo 9

 

V Domingo de Pascua
Cristo, el único camino seguro para conocer y llegar al Padre
Jn 14,1-12

Homilia: Pbro: Jorge Armando Castillo Elizondo

Santuario San Juan Pablo II


Durante estos domingos de Pascua, el Evangelio de Juan nos ha acompañado
en la meditación de los misterios de la resurrección de Cristo. Así como en el
domingo anterior con el discurso del Buen pastor (Jn 10,1-10) regresamos
cronológicamente a la vida publica de Jesús, también ahora, escucharemos en
la oración sacerdotal de Jesús, el discurso sobre el camino para llegar a Dios (Jn 14,1-12). Estos discursos nos preparan hacia el término de la Pascua: la
Ascensión de Jesús y la solemnidad de Pentecostés. Hoy meditamos sobre
Cristo, camino que conduce y revela al Padre y, sobre todo, profundizaremos
en las condiciones necesarias del creyente para poder seguir las huellas de
Cristo en su camino al Padre.

a) Indicaciones precisas y claras nos hacen llegar a nuestro destino final
En nuestros días, donde reina el espíritu de dispersión y confusión, nos vemos
fuertemente afectados y atacados, no solo humanamente, sino, sobre todo,
espiritualmente. Hoy tenemos a portada de mano mucha información, por tantos canales y medios, a veces manipulados. Demasiados errores transitan no solo por los medios de comunicación sino también en nuestra cabeza, repercutiendo fuertemente en las decisiones que tomamos y en las proyecciones que tenemos.

El futuro sin duda, depende en parte de las decisiones que podamos tomar. Esto podemos aplicarlo en todos los ámbitos de la vida. Pero, vayamos a lo que nos interesa ahora. Cuando hablamos de la vida personal, del futuro y de nuestra salvación, las cosas se tornan más delicadas. Una mala decisión nos puede arruinar para siempre. Elegir el mal, el pecado y el error nos apartarán sin duda de la meta que es Dios. ¿qué hacer ante tanta desinformación aún en el ámbito espiritual? ¿a quién creerle o en quién confiar? La respuesta es obvia: a quién debemos creer y en quién debemos confiar, es en el Señor. Cristo, en su persona y mensaje nos ofrece todos los medios para llevar una vida tranquila y llegar a Dios. Evitemos el peligro de caminar sin rumbo, o lo que es peor, de llegar a un conformismo espiritual, donde lo poco o lo mucho que se pueda saber de Dios nos dé lo mismo.

b) Dios nos ofrece los medios y la guía para llegar a Él
En la Escritura encontramos el testimonio de cuántas veces y por cuáles
medios Dios conducía a su pueblo. El signo más grande, evidente y palpable es
la venida de su Hijo. Cristo es el único que revela al Padre, su misterio y sobre
todo su vida intima. El Evangelio de Juan en este domingo, nos presenta un
diálogo entre Jesús y sus discípulos. Por una parte, vemos la claridad de la
revelación que hace Cristo sobre el misterio de su unión con Dios, su misión y
su identidad, y, por otra parte, la incomprensión y la lentitud de los discípulos
para confiar y creer en Él.

El primer elemento que debemos asegurar para llegar a Dios es “creer”, lo
dice claramente en el Evangelio: “Creen en Dios: crean también en mí. En la
casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, se lo habría dicho; porque voy
a prepararles un lugar” (Jn 14,1-2). La fe en Cristo presupone evidentemente la
fe en Dios. La historia nos demuestra que el pueblo de Israel, creía en un solo
Dios, vivo y verdadero, lo cual los preparó para poder creer en Cristo, aunque
personalmente muchos no lo hayan querido reconocer.
Si ponemos atención en el texto, uno de los discípulos, Felipe, en este
diálogo le dice a Jesús: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Le dice Jesús:
«¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14,8-9). Felipe, refleja la mentalidad
hebraica para la cual el conocimiento del verdadero Dios es lo más grande y lo
más valioso. En su respuesta, Jesús le hace ver que la verdadera dicha y el
verdadero gozo es contemplar a ese único Dios presente ahora en medio de
ellos, frente a ellos y que dialoga con ellos. Por tanto, Jesús cuestiona la fe de
Felipe: “¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras
que les digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que
realiza las obras. Créanme” (vv. 10-11).

La insistencia de Jesús en que creamos en él, tendría que ser ya un
fundamento para sentirnos convencidos de lo que somos, de lo que hemos
recibido y de lo que hemos creído. Esta experiencia de identidad y seguridad la
constatamos en los Hechos de los Apóstoles: la convicción de unos hombres
llenos de “fe y de Espíritu Santo” (Hch 6,5), elegidos para asistir las necesidades de la Iglesia naciente, hizo que la fe se difundiera y creciera; nos narra Lucas: “La palabra de Dios iba creciendo; el número de los discípulos se multiplicaba considerablemente en Jerusalén; también una gran multitud de sacerdotes iba aceptando la fe” (Hch 6,7). Sin esa fe firme y sin la fuerza que viene de Dios los discípulos no hubieran podido revelar el misterio de Cristo que lleva al conocimiento del Dios

c) Cristo, camino verdad y vida para llegar al Padre
Este pasaje del Evangelio nos presenta una nueva auto-revelación de Cristo.
Domingo anterior escuchábamos: “Yo soy la puerta”, que nos recuerda la
revelación de Dios a Moisés: “Yo soy es el que te ha enviado” (Ex 3,14). El
Evangelista san Juan en sus tantas insistencias y designaciones de Jesús como:
“Yo soy…”, nos quiere demostrar que Dios se está manifestando de esa manera y con esas características en la persona de Jesús. Hoy el Evangelio escuchamos:
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me
conocen a mí, conocerán también a mi Padre” (vv. 6-7). Estas designaciones
nos presentan los tres elementos para poder llegar a Dios. Primero, ¿Por qué
Jesús insiste, “si me conocen a mi…”? porque el conocimiento es el primer paso que nos hace reconocerle, creerle y seguirle. Es por tanto en ese momento que Jesús se hace camino, dirección, y guía precisa para llegar a Dios. Segundo, este camino está iluminado por la verdad de Dios. Cristo es la Verdad y podemos afirmar con convicción que lo que creemos porque Jesús lo ha revelado es verdadero, en Dios no hay falsedad. Tercero, el camino recorrido con Cristo en la Verdad nos lleva a la vida, a la vida de comunión con Dios. El hombre finalmente puede gozar de su compañía y sobre todo de la vida de comunión plena con Él.

El camino que hemos comenzado en la fe junto con Cristo, tengamos la
certeza y la seguridad de que nos lleva a Dios. Dice Jesús: “para que donde  yo, estén también ustedes” (v. 3), el destino será el mismo: Dios. Si nosotros
mediante la fe estamos unidos a Cristo y sabemos por la fe que, Cristo está unido a Dios, por tanto, estamos seguros que también estamos unidos a Dios. Quién ama y se hace amigo de la verdad, de la vida y de Cristo, podrá llegar con toda certeza a Dios. Por ello lo afirmó Cristo: “nadie va al Padre si no es por medio de mi (di’ emou)” (v. 6). La mediación de Cristo y la centralidad de su palabra es la solidez de nuestra vida. Esa solidez que san Pedro anunciaba con la imagen de la Piedra viva: “Para ustedes, pues, creyentes, el honor; pero para los incrédulos, la piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido, en piedra de tropiezo y roca de escándalo. Tropiezan en ella
porque no creen en la palabra” (1Pe 2,7-8).

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Conclusión:
Las certezas nos dan tranquilidad y la verdad nos da seguridad, pero, ¿qué
cosa nos dará la paz?, la ausencia de la turbación, del miedo y de la angustia.
Con estas palabras comenzó el Evangelio: “No pierdan la paz”, que en el texto
original dice: “No sea turbado (tarassestho) su corazón” (v. 1). La fe nos da
tranquilidad, seguridad, y nos da la paz, mientras aleja del corazón la turbación.
En el versículo veintisiete del mismo capitulo 14 de Juan, Jesús volverá a decir:
“les dejo mi paz… no se turbe su corazón”, dando a entender que la paz de
Cristo aleja toda duda del corazón.
Pidamos hermanos a Dios que nos de la tranquilidad de animo que
necesitamos en estos momentos de duda y de incertidumbre. La insistencia de Cristo en que creamos en El (cinco veces: vv. 1×2.10.11×2), tiene un
fundamento: quiere darnos su paz, que se manifiesta en la tranquilidad del
corazón, quiere revelarnos la verdad y sobre todo darnos la vida verdadera en
Dios. No nos conformemos con decir: creo que existe Dios, demos el segundo
paso, abrámonos a la fe en Cristo y experimentemos y afirmemos que creemos en un Dios Padre, que por amor nos envió a su Hijo para salvarnos y que con su Espíritu nos guía por los caminos de este mundo para llegar al encuentro con Él.
Que Dios nos permita recorrer junto con Cristo el camino que nos conduce
a Él, porque, el camino ya lo sabemos, los medios ya los tenemos, pero, ¿la
fe…? esa sí, hay que renovarla y asegurarla para que, en la paz de Dios,
podamos perseverar firmes y fieles nuestro recorrido por esta vida. Así sea.

P. Dr. Jorge Armando Castillo Elizondo
03 de mayo de 2026

Detalles

  • Comienza: mayo 2
  • Finaliza: mayo 9
  • Categoría del Evento:

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