LITURGIA SANTUARIO DE SAN JUAN PABLO II

Cargando Eventos

« Todos los Eventos

📅 Domingo 8 de marzo de 2026 📝 “Volver al pozo”

marzo 8

🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario

📅 Domingo 8 de marzo de 2026
📝 “Volver al pozo” – II Domingo de Cuaresma
📖 Evangelio: Juan 4, 5-42


1) Introducción

Saludos, hermanos. Continuamos nuestro caminar cuaresmal. Sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario. Hoy celebramos el segundo domingo de Cuaresma.

En estos domingos hemos recorrido textos intensos: el desierto, la montaña, las tentaciones, la misericordia. Y hoy el Evangelio nos lleva a un lugar distinto: un pozo.

Un lugar sencillo. Cotidiano. Silencioso.

La samaritana va por agua como cualquier día. Pero Jesús le revela que su verdadera sed no era física. Había algo más profundo dentro de ella que necesitaba ser nombrado.

Y este Evangelio nos obliga a hacernos una pregunta honesta como comunidad:

¿De qué tenemos sed?

Podemos estar muy ocupados.
Podemos estar haciendo lo correcto.
Podemos estar cumpliendo nuestras responsabilidades.

Y aun así tener una sed interior que no sabemos reconocer.

Sed de control.
Sed de seguridad.
Sed de estabilidad.
Sed de que las cosas salgan como esperamos.

He aprendido algo en estos meses: cuando uno no reconoce su sed, intenta saciarla con actividad. Más trabajo. Más esfuerzo. Más control. Y eso, tarde o temprano, pasa factura.

Pero cuando uno se detiene… y vuelve al pozo… todo cambia.

Jesús no humilla a la samaritana.
No la expone.
No la condena.

La conduce con paciencia hacia la verdad.

Volver al pozo no es retroceder.
Es ordenar el corazón.

Desde ahí, escuchamos el Evangelio.


2) Lectura del Evangelio

Del santo Evangelio según san Juan: 4, 5-42

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.

Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”. (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.

La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?”. Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.

La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”.

La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.

La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.

En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’. Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?”. Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.

Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?”. Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.

Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el Salvador del mundo”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


4) Momento de Reflexión – Tres pasos


1️⃣ Reconocer la sed

🪔 Referencia bíblica

Jesús inicia pidiendo agua, pero pronto revela que existe un “agua viva” que sacia para siempre. La samaritana pensaba que venía por agua del pozo; Cristo le muestra que su verdadera necesidad era interior.

🔁 Aplicación

En nuestras familias muchas veces creemos que el problema es externo:

Falta de tiempo.
Falta de dinero.
Falta de organización.

Pero si somos sinceros, a veces la verdadera sed es más profunda:

Sed de escucha.
Sed de afecto.
Sed de descanso interior.
Sed de paz.

Si no reconocemos la sed, la disfrazamos de enojo o de exigencia.

🌱 Imagina

Imagina sentarte en silencio y escuchar a Jesús preguntarte con serenidad: “¿De qué tienes sed realmente?” No para señalarte, sino para ayudarte a nombrarlo.

Pregúntate

¿Estoy llenando mi vida de actividad… o estoy reconociendo lo que realmente necesito?


2️⃣ Permitir que la verdad sane

🪔 Referencia bíblica

Jesús menciona la historia de la samaritana, pero lo hace con respeto. La verdad no la destruye; la libera.

🔁 Aplicación

En cada familia hay historias que pesan.
Errores que marcaron.
Decisiones que aún duelen.

La madurez no consiste en negarlas.
Consiste en permitir que la verdad sea iluminada con misericordia.

La verdad sin amor hiere.
La verdad con amor transforma.

🌱 Imagina

Imagina una conversación en tu hogar donde alguien pueda decir con calma: “Esto me dolió”, y el otro escuche sin defenderse.

Pregúntate

¿Uso la verdad para reprochar… o la permito para sanar?


3️⃣ Soltar el cántaro

🪔 Referencia bíblica

El Evangelio dice que la samaritana dejó su cántaro. Después del encuentro con Cristo, ya no volvió igual.

🔁 Aplicación

Todos tenemos cántaros:

Orgullos que defendemos.
Formas rígidas de reaccionar.
Necesidad de tener siempre la razón.
Miedos antiguos.

Pero cuando uno encuentra agua viva, puede soltar.

No porque todo esté resuelto.
Sino porque ya no necesita sostenerse en lo mismo.

🌱 Imagina

Imagina dejar hoy una actitud que endurece tu hogar. No por debilidad, sino por libertad.

Pregúntate

¿Estoy dispuesto a soltar lo que me da falsa seguridad… o prefiero seguir cargando el mismo cántaro?


5) Conclusión

Hoy el Señor nos deja tres pasos muy claros:

1️⃣ Reconocer nuestra verdadera sed.
2️⃣ Permitir que la verdad sane.
3️⃣ Soltar el cántaro que ya no nos da vida.

Y aquí está lo decisivo:

El problema no es tener sed.
El problema es beber donde no sacia.

Cristo no viene a reprocharte tu historia.
Viene a ofrecerte agua viva.

Si hoy te atreves a reconocer tu sed
y a soltar el cántaro viejo,
algo en tu corazón —y en tu familia— puede empezar a ordenarse.

Porque cuando uno bebe de la fuente correcta,
la ansiedad pierde fuerza
y la confianza comienza a crecer.

Volver al pozo.
Beber.
Y seguir caminando.


🔔 Si este Evangelio tocó tu corazón, suscríbete a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario y compártelo con alguien que necesite volver al pozo… y beber con calma.


6) Despedida Final

Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!

Detalles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?

Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.

Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad