LITURGIA SANTUARIO DE SAN JUAN PABLO II

Cargando Eventos

« Todos los Eventos

  • Este evento ha pasado.

Domingo 12 de Octubre de 2025

octubre 12, 2025

🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Domingo 12 de Octubre de 2025
📖 Evangelio: san Lucas 17, 11-19
🕊️ XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C


1️⃣ Saludo y Presentación Inicial

Hermanos, qué alegría encontrarnos este domingo para seguir caminando en la fe.
Bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario. Hoy es domingo 12 de octubre de 2025, XXVIII del Tiempo Ordinario.

Quiero compartir este Evangelio desde una experiencia muy especial: nuestra peregrinación a Roma, donde algunos miembros de la comunidad y yo vivimos momentos llenos de fe y gratitud.
Más que explicar el Evangelio, quiero hacerlo vida desde lo que juntos experimentamos: un camino de fe que nos enseñó a confiar, agradecer y reconocer a Dios en todo.


2️⃣ Introducción Contextualizada

El Evangelio nos presenta a Jesús en camino hacia Jerusalén. Diez leprosos le suplican: “Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros.”
Él no los toca ni los sana al instante; simplemente los envía a caminar, y mientras obedecen, el milagro sucede.

Solo uno —un samaritano— regresa a dar gracias, y ahí se revela el corazón de la fe: agradecer es volver al Señor.

Así también nosotros, en nuestra peregrinación, vimos la mano de Dios en cada paso, en los imprevistos y en las sorpresas.
Hoy el Evangelio nos invita a mirar esa fe agradecida que se reconoce más en el camino que en la meta.


3. Lectura del Evangelio

Del santo Evangelio según san Lucas: 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”.

Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ése era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?”. Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


4. Momento de Reflexión – Tres pasos concretos


1️⃣ Reconocer los signos de Dios en el camino

🪔 Jesús no sana a los leprosos en un instante, sino en el trayecto. Los envía a caminar y la curación sucede mientras obedecen. Así es la fe: se descubre paso a paso, entre confianza y cansancio.

🔁 Durante nuestra peregrinación a Roma también experimentamos esa fe en camino. Uno de los momentos más profundos fue celebrar la Eucaristía en las Catacumbas de San Calixto, excavadas a finales del siglo II a más de 25 metros bajo tierra, como una necesidad de esconderse, enterrar a sus difuntos en un lugar santo y celebrar la Eucaristía a causa de la persecución.

🌿 Hecho de vida:

Descender por aquellos túneles fue como entrar en el corazón de la Iglesia naciente. El aire helado, los muros de tierra —como si fueran los pasillos de una mina— y las lámparas encendidas en la penumbra… todo hablaba de una fe escondida, pero viva.
Las paredes estaban cubiertas con símbolos antiguos: el pez, el pan, el ancla. Caminábamos en silencio, como si cada paso fuera una oración. No era un lugar de miedo, sino de esperanza.

Al llegar a la pequeña capilla subterránea, colocamos sobre el altar un cáliz de madera de olivo del Huerto de Getsemaní, que habíamos adquirido para celebrar la misa en nuestro Criptario.
Y cuando lo levanté durante la Eucaristía, sentí que las voces de los primeros cristianos nos rodeaban, como si dijeran: “Sigan caminando, Cristo está vivo.”

Fue algo verdaderamente conmovedor. Allá abajo, en las catacumbas, nosotros celebrando; en Colima, muchos feligreses conectados por internet en plena madrugada; y en el cielo, los mártires y los santos celebrando con nosotros.
Era como si el Santuario, Roma y el cielo se unieran en una sola misa, en una misma fe que sigue viva y encendida a través del tiempo.

❓ ¿Reconozco a Dios en los momentos de oscuridad o dejo que el miedo me impida descubrir su presencia?


2️⃣ Confiar en la Providencia que abre caminos

🪔 Jesús nos enseña que el Reino avanza a pesar de los obstáculos. Muchas veces, justo cuando todo parece cerrado, es cuando Dios decide abrir la puerta.

🔁 Así lo vivimos también nosotros.
Habíamos planeado comprar en Roma un cáliz especial para nuestra comunidad, pero era domingo y todas las tiendas de artículos religiosos estaban cerradas. Faltaban solo unos minutos para la misa en la Basílica de San Pedro, aún debíamos pasar el filtro de seguridad para entrar al Vaticano, y al día siguiente volábamos muy temprano de regreso a México.
Me resigné, pensando: “Será para otra ocasión.”

Y entonces ocurrió algo inesperado. Mientras caminábamos hacia la columnata de Bernini, vimos una pequeña tienda que de pronto abrió sus puertas. No sé si fue casualidad o providencia; solo sé que, al verla, sentí una chispa de esperanza: “Sí será posible.”
Entramos, y allí estaba: un cáliz de oro y plata, de una belleza que hablaba por sí misma. En mi interior supe que ese cáliz debía ser para San Juan Pablo II. Lo compramos casi corriendo, pues en pocos minutos comenzaría la misa en la Basílica.


🌿 Hecho de vida y catequesis:
Pagamos y nos dirigimos hacia la entrada del Vaticano. Pero al intentar pasar, la Gendarmería Vaticana nos detuvo. Las normas de seguridad son muy estrictas: ningún objeto metálico cerrado puede ingresar sin revisión. El paquete con el cáliz levantó sospechas y, en cuestión de segundos, estábamos rodeados por varios oficiales.
Cerraron los filtros, comenzaron a gritarse órdenes entre ellos, y nosotros apenas entendíamos lo que ocurría.
La verdad, por un momento nos asustamos. Yo trataba de identificarme como sacerdote, pero no sirvió de mucho; para ellos, el paquete era una posible amenaza.

Entonces, un superior se acercó, observó el envoltorio, lo pasó por el escáner y, con voz tranquila, dijo:
“Es un cáliz. Déjenlo pasar. No es el Santo Grial.”

Aquel gesto rompió la tensión y abrió el camino. Pasamos con una mezcla de alivio y risa nerviosa. Comprendimos que la Providencia actúa incluso a través de personas que ni siquiera nos conocen.
Cuando el corazón está guiado por la fe, y lo que se busca hacer es bueno, Dios mismo se encarga de abrir lo que parecía cerrado.

❓ ¿Confío en la Providencia cuando todo parece imposible, o cedo ante la frustración y el miedo?


3️⃣ Volver a Jesús con gratitud

🪔 El único leproso que regresó a Jesús entendió que el milagro no estaba solo en su cuerpo, sino en su corazón. Volver a dar gracias lo hizo verdaderamente libre.

🔁 Algo parecido nos pasó dentro de la Basílica de San Pedro.
Después de todas las dificultades para ingresar al Vaticano, alcanzamos a llegar justo a tiempo para participar en la Eucaristía.
¿Qué decir de esa misa? Fue una experiencia divina. Entre la solemnidad de los coros, la majestuosidad de la basílica y la belleza de la liturgia, uno siente que el cielo toca la tierra. No se puede describir… solo vivirlo.

Durante la celebración, de pronto surgió una idea repentina, casi como una moción interior:
“¿Y si colocamos el cáliz sobre la tumba de San Juan Pablo II?”
Recuerdo que volteé hacia el Maestro Gabriel y le dije en voz baja. Él me miró, guardó silencio unos segundos, y solo respondió:
“Espérame… déjame ver qué me inspira el Espíritu Santo.”
Después no volvimos a hablar del tema. Terminamos toda la misa sin decir una palabra más, pero con el corazón inquieto.


🌿 Hecho de vida:
Al terminar la celebración, Gabriel se acercó y me dijo con decisión: “Vente.”
Salimos rápido, con el cáliz envuelto en una bolsa, y nos dirigimos hacia la procesión del cardenal Mauro Gambetti, vicario general del Papa y responsable de la basílica. Sabíamos el riesgo que corríamos: los protocolos de seguridad del Vaticano son muy estrictos, el acceso al cardenal está fuertemente vigilado y, además, la basílica ya había cerrado sus puertas al público. Las luces estaban apagadas y el templo, en penumbra.

Aun así, nadie nos detuvo. Los guardias nos miraban, pero no hicieron ningún gesto para impedirnos el paso. Caminábamos con el corazón acelerado, entre la emoción y el temor.
Nos acercamos al cardenal y, mientras seguía avanzando en procesión, le explicamos quiénes éramos y lo que deseábamos. Él no se detuvo, solo miró a un guardia suizo, hizo un pequeño gesto y dijo con voz serena:
“Acompáñenlos. Déjenlos pasar. Que coloquen el cáliz sobre la tumba de San Juan Pablo II.”

No dijimos ni gracias. Todo pasó en segundos. Caminamos hacia la cripta con sentimientos encontrados: queríamos llorar de alegría, pero también sentíamos miedo y asombro.
El silencio era casi absoluto, la basílica en penumbra. Pusimos el cáliz sobre el mármol de la tumba, y en ese instante todo se detuvo. No todos pudieron entrar, pero nos permitieron tomar algunas fotos del cáliz allí colocado.

Fue un momento breve, pero inmenso. No hubo tiempo de agradecer al cardenal ni de procesar lo vivido; todo ocurrió tan rápido que solo después entendimos su significado.
Dios nos permitió ese gesto no por casualidad, sino como un signo de comunión entre el cielo y nuestra comunidad en Colima.

❓ ¿He aprendido a volver a Jesús para agradecerle, o sigo mi camino sin reconocer sus bendiciones?


5. Conclusión

Hoy el Evangelio y nuestra experiencia nos invitan a:
1️⃣ Reconocer los signos de Dios en el camino: como los mártires de las catacumbas, vivir la fe en lo sencillo.
2️⃣ Confiar en la Providencia que abre caminos: creer que Dios actúa incluso cuando todo parece cerrado.
3️⃣ Volver a Jesús con gratitud: porque solo el agradecimiento transforma la vida en comunión.

El cáliz de madera y el cáliz de oro ya no son solo objetos: son testigos de lo que Dios hace cuando su pueblo camina unido y agradecido.

Y que, como aquel samaritano, sepamos volver siempre a Jesús para decirle desde el corazón: “Gracias, Señor.”

El Señor se quede con ustedes.


6. Despedida Final

Que la Palabra escuchada y lo vivido en Roma sean bendición para toda nuestra comunidad del Santuario San Juan Pablo II.

Detalles

Una respuesta a “Domingo 12 de Octubre de 2025”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?

Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.

Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad