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Domingo 8 de febrero de 2026 📝 “Luz que vuelve a encenderse”
🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Domingo 8 de febrero de 2026
📝 “Luz que vuelve a encenderse”
📖 Evangelio: Mateo 5, 13-16
🕊️ Tiempo Ordinario
1) Introducción
Saludos, hermanos. Continuamos nuestro caminar, sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario.
El domingo es el día en que la comunidad se reúne para dejarse mirar por Dios. No para aparentar luz, sino para permitir que Él vuelva a encenderla donde hace falta.
Antes de comenzar el Evangelio de hoy, quiero abrirte el corazón.
Uno de los momentos más difíciles de mi vida fue aquel colapso nervioso que ya he compartido alguna vez. Muchos piensan que lo más duro es el momento en que uno se derrumba… pero pocas veces se habla de lo que cuesta levantarse.
Fueron días en los que me sentía inútil, inservible, completamente roto. Llegué a pensar que ya no podía seguir en el ministerio, que ya no tenía nada que dar. Sentía que todo dentro de mí estaba apagado.
Pero en medio de esa oscuridad entendí algo muy claro: si yo no podía sostenerme, tenía que dejar que Dios me sostuviera. Y volví al lugar más profundo donde siempre lo encuentro: su Palabra.
Empecé a escucharla no como quien prepara algo para otros, sino como quien necesita ser salvado. Y poco a poco esa Palabra empezó a hacer lo que yo no podía: sanar, ordenar, iluminar. No de golpe, no mágicamente… sino día a día.
De ahí nació esta nueva etapa del podcast. No como un proyecto bonito, sino como un camino de reconstrucción. Compartiendo con ustedes lo que Dios iba haciendo conmigo. Y algo que me sorprende es descubrir cuánto bien hace a mi corazón escuchar sus testimonios, saber que también ustedes encuentran luz en medio de sus luchas.
El Evangelio de hoy dice: “Ustedes son la luz del mundo… no se enciende una lámpara para esconderla.”
Y hoy lo entiendo de otra manera: a veces la luz no es la del que nunca se apaga, sino la del que, aun después de haberse quedado en tinieblas, vuelve a dejar que Dios encienda su vida.
No estoy perfecto. No estoy “arreglado”. Sigo en camino.
Pero si hoy hay un poco de luz en mí, es porque Dios no dejó que la oscuridad tuviera la última palabra.
Y si esa pequeña luz puede servir para iluminar el corazón de alguien más… entonces todo este proceso, todo este dolor, ha valido la pena.
Porque cuando Dios enciende una luz…
ni siquiera nuestras propias tinieblas pueden apagarla.
Desde ahí, nos acercamos ahora al Evangelio de hoy.
2) Lectura del Evangelio
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”. Palabra del Señor.
3) Momento de Reflexión – Tres pasos
1️⃣ Dejar que Dios encienda la luz
🪔 Referencia bíblica
Jesús no dice: “Produzcan luz”, dice: “Ustedes son la luz.” La luz no nace del esfuerzo, nace de la relación con Él.
🔁 Aplicación
Hay momentos en la vida en los que ya no podemos iluminar nada. Estamos cansados, heridos, apagados. Y ahí no se nos pide brillar, se nos pide dejarnos encender. Volver a la Palabra, a la oración sencilla, al silencio donde Dios actúa.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que deja de exigirse ser luz para otros y, primero, se permite ser iluminado por Dios.
❓ Pregúntate
¿Estoy intentando brillar por mis fuerzas o me estoy dejando encender por Dios?
2️⃣ Aceptar la propia fragilidad
🪔 Referencia bíblica
La luz de la que habla Jesús no es perfecta ni deslumbrante; es suficiente para guiar, para mostrar el camino.
🔁 Aplicación
Aceptar la fragilidad no apaga la luz; la hace verdadera. Cuando dejamos de fingir fortaleza, la luz de Dios puede pasar a través de nosotros con más claridad. Dios no necesita lámparas intactas, necesita corazones disponibles.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que deja de esconder sus heridas y descubre que, aun así, puede ser luz para otros.
❓ Pregúntate
¿Estoy ocultando mis heridas o permito que Dios las transforme en luz?
3️⃣ Compartir la luz recibida
🪔 Referencia bíblica
Jesús dice que la luz se pone en alto para que alumbre a todos. No se guarda para uno mismo.
🔁 Aplicación
La luz que Dios enciende en nosotros no es para exhibirnos, sino para servir. A veces ilumina con palabras; otras veces con presencia, con escucha, con una historia compartida desde el corazón.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que, sin darse cuenta, ilumina la vida de otros solo por caminar con verdad.
❓ Pregúntate
¿Estoy compartiendo la luz que Dios ha encendido en mí o la escondo por miedo?
4) Conclusión
Hoy, en este domingo, Jesús nos recuerda algo esencial:
1️⃣ Dejar que Dios encienda la luz, incluso cuando estamos apagados.
2️⃣ Aceptar la propia fragilidad, como lugar donde Él actúa.
3️⃣ Compartir la luz recibida, no para brillar, sino para servir.
La luz no siempre nace en días claros.
A veces nace…
después de la noche.
Y cuando Dios la enciende,
nadie puede apagarla.
Si este Evangelio te ha ayudado, suscríbete a este podcast y compártelo con quien necesite hoy una palabra de luz. La Palabra de Dios siempre encuentra su camino.
5) Despedida Final
Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!
¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?
Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.
Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios


