LITURGIA SANTUARIO DE SAN JUAN PABLO II

Cargando Eventos

« Todos los Eventos

  • Este evento ha pasado.

Homilía – Depósito de las cenizas de Miguel Chávez Gutiérrez

febrero 7

Hermanos y hermanas:

Este es un momento profundamente íntimo, familiar, cercano. Estamos en su casa, el lugar donde vivió, donde soñó, donde rió, donde recibió a tantos. Y desde aquí, rodeados de su historia, vamos a depositar sus cenizas. No es un adiós apresurado; es una despedida hecha con amor.

El Evangelio nos sigue acompañando con esa frase tan breve y tan llena de humanidad:

“Jesús lloró.”

Dios no se mantiene distante ante la muerte de un amigo. Jesús lloró por Lázaro… y hoy también nuestro dolor y nuestras lágrimas hablan de amor verdadero.

Pero hoy quiero hablarles desde algo muy personal.

Yo vine desde Colima para despedirme de mi amigo. Y no soy el único. Muchos de ustedes han cruzado distancias largas, han cambiado planes, han hecho esfuerzos grandes para estar aquí. Eso ya dice algo muy claro, sin necesidad de palabras: Miguel fue un hombre profundamente querido.

Durante mucho tiempo lo llamé Don Miguel, con respeto. Pero para mí, desde hace años, fue simplemente mi amigo Miguel.

Y lo más bonito es que no necesité una vida entera para que naciera esa amistad. Una sola comida bastó. Me senté a la mesa pensando que conocería a un hombre exitoso, reconocido, de carácter fuerte —por comentarios de una de sus hijas— y me levanté sabiendo que había encontrado un amigo.

Miguel tenía un don especial: cuando estabas con él, te hacía sentir importante. Escuchaba, se interesaba, se quedaba presente. Y cuando alguien te regala ese tipo de atención sincera, el corazón se abre sin esfuerzo. Así nació nuestra amistad: sencilla, sin protocolos, pero muy real.

Por eso hoy no hablo solo como sacerdote que acompaña en el último adiós a una familia. Hablo también como alguien agradecido por haber sido parte de su vida, aunque fuera en capítulos breves, pero muy significativos.

Miguel fue un hombre de trabajo, de carácter, de historia intensa. Pero sobre todo fue un hombre de vínculos. Le gustaba reunir, convivir, preparar comida, hacer fiesta, hacer sentir a los demás en casa. Su mesa no era solo para comer; era para crear lazos. Y eso deja una huella que no se borra.

Hoy depositamos sus cenizas, pero no estamos guardando el amor que sembró. Ese amor está aquí: en cada persona que vino desde lejos, en cada historia compartida, en cada recuerdo que se contará una y otra vez.

Por eso resuenan con fuerza las palabras de Jesús:

“Yo soy la resurrección y la vida.”

La muerte no tiene la última palabra. La vida de Miguel no se apagó; se transformó. Hoy lo confiamos a Dios con todo lo que fue: sus luchas, sus alegrías, sus errores, sus intentos de amar mejor, su corazón de padre, de esposo, de amigo.

Y a nosotros nos queda algo muy concreto: seguir viviendo el amor que él supo regalar. Seguir reuniéndonos, seguir cuidándonos, seguir compartiendo la mesa. Porque cada vez que lo hagamos, de alguna manera, Miguel estará presente en el cariño que nos dejó.

Hoy, desde esta casa que fue su hogar, puedo decirlo con el corazón lleno de gratitud.

Vengo desde Colima para preparar la mesa del altar

y celebrar la Eucaristía por mi amigo.

Aquella comida sencilla fue el inicio de una amistad verdadera.

Hoy, esa mesa compartida encuentra su plenitud

en la mesa de la Eucaristía.

Así como una comida fue suficiente para hacernos amigos,

hoy la Eucaristía es mi manera de despedirlo,

de dar gracias por su vida

y de confiarlo en las manos de Dios.

Gracias, Miguel, por tu amistad.

Fue un regalo que me acompañará toda la vida.

Descansa en Dios, amigo.

Y permítenos decirlo con una sonrisa:

más te vale que, cuando lleguemos al cielo,

nos tengas preparada una gran fiesta,

como siempre supiste hacerlo en esta vida.

Nosotros seguimos caminando con la esperanza

de volver a encontrarnos en la casa del Padre.

Detalles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?

Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.

Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad