- Este evento ha pasado.
Jueves 19 de febrero de 2026 📝 “Cuando todo crecía… y yo me perdía”
🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Jueves 19 de febrero de 2026
📝 “Cuando todo crecía… y yo me perdía”
📖 Evangelio: Lucas 9, 22-25
🕊️ Tiempo Ordinario
🕊️ Introducción para la homilía
“¿De qué le sirve al hombre…?”
Hermanos, hoy Jesús nos lanza una pregunta que no admite evasivas:
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?”
Esta Palabra me hizo recordar la etapa de la pandemia. Mientras todo era incertidumbre afuera, para nosotros como santuario fue un tiempo de gran crecimiento: transmisiones, proyectos, construcción, comunidad. Humanamente, parecía una etapa brillante.
Pero en medio de ese crecimiento exterior, empecé a notar algo distinto por dentro. Todo funcionaba… menos la paz. Y el Evangelio me hizo una pregunta muy concreta: ¿es posible lograr muchas cosas y, sin darnos cuenta, empezar a perder el alma?
Y quizá esto nos puede pasar a todos. Cumplimos, respondemos, sostenemos, producimos… pero ¿cuidamos el corazón? ¿O vamos dejando para después lo esencial?
Jesús no critica el éxito. Nos advierte del peligro de olvidarnos de nosotros mismos en el camino.
Desde ahí, escuchemos hoy esta pregunta como una invitación a volver a lo que realmente salva.
1) Introducción
Saludos, hermanos. Continuamos nuestro caminar, sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario.
Hoy Jesús pronuncia una frase que no se puede escuchar a la ligera: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?” Es una pregunta que atraviesa el alma.
Antes de comenzar el Evangelio de hoy, quiero ubicarte en un momento muy concreto de mi vida: la pandemia.
Mientras el mundo entero estaba en crisis, mientras muchas personas vivían incertidumbre, miedo y pérdidas… paradójicamente, para nosotros como santuario fue una etapa de enorme crecimiento.
Las transmisiones crecieron como nunca.
La comunidad digital se multiplicó.
Los proyectos avanzaron.
Gran parte de la construcción del santuario se consolidó en esa época.
Desde fuera, parecía nuestra mejor etapa.
Organización, innovación, respuesta, creatividad.
Y constantemente escuchaba:
“Padre, usted puede con todo.”
“Gracias por sostenernos.”
“Qué impresionante lo que están logrando.”
Y sí, humanamente fue un tiempo brillante.
Pero por dentro… algo distinto estaba pasando.
Había días en que todo funcionaba… menos mi paz.
El santuario crecía.
Los números subían.
Los proyectos se concretaban.
Y yo me iba llenando de una presión silenciosa.
Porque cuando la gente pone tantas expectativas sobre ti, empiezas a sentir que no tienes permiso para ser frágil. Que no puedes equivocarte. Que no puedes cansarte. Que siempre debes estar fuerte.
Y lo confieso con honestidad: hoy me pesa cuando las expectativas son tan altas que dejan de verme como persona. Cuando se espera del sacerdote que lo resuelva todo… pero no se reconoce que también es un hijo de Dios que necesita descanso, comprensión, cariño.
El Evangelio de hoy me golpea fuerte:
“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?”
Yo no estaba ganando el mundo… pero sí estaba logrando muchas cosas. Y en medio de ese brillo exterior, estaba descuidando mi interior.
Podemos construir templos…
y perder la paz.
Podemos sostener proyectos…
y descuidar el alma.
Podemos ser aplaudidos…
y sentirnos solos.
Jesús habla de perder la vida para salvarla.
Y hoy entiendo que no se trata de hacer más cosas para Dios… sino de no perder el corazón en el camino.
Porque si al final del éxito la paz se rompe…
entonces el triunfo era solo aparente.
Y quizás el verdadero milagro no es que el santuario haya crecido…
sino que Dios me haya detenido antes de perderme por dentro.
Desde ahí, escuchamos el Evangelio de hoy.
2) Lectura del Evangelio
Del santo Evangelio según san Lucas: 9, 22-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.
Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?”.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
3) Momento de Reflexión – Tres pasos
1️⃣ Revisar lo que estamos ganando
🪔 Referencia bíblica
Jesús no condena el éxito. Lo que cuestiona es el precio: ¿qué estás perdiendo por lograrlo?
🔁 Aplicación
No todo crecimiento es sano. No todo avance es bendición si en el proceso se rompe la paz interior. Es necesario preguntarnos qué estamos sacrificando por mantener una imagen, una expectativa, un resultado.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que alcanza metas importantes… pero empieza a notar que su alegría se está apagando por dentro.
❓ Pregúntate
¿Estoy creciendo por fuera… mientras me voy perdiendo por dentro?
2️⃣ Aceptar la propia fragilidad
🪔 Referencia bíblica
Jesús habla de cargar la cruz cada día. No habla de aparentar fuerza, sino de asumir la realidad con Él.
🔁 Aplicación
Aceptar que somos frágiles no es fracaso. Es verdad. La presión de ser “el fuerte”, “el que puede”, “el que resuelve”, puede desgastar el alma. Reconocer límites es un acto de humildad que salva el corazón.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que deja de sostener una imagen de fortaleza constante y se permite decir: “Estoy cansado.”
❓ Pregúntate
¿Me doy permiso de ser humano… o vivo tratando de sostener una versión ideal de mí mismo?
3️⃣ Volver al corazón
🪔 Referencia bíblica
“Perder la vida” no significa destruirse, sino dejar de vivir para la aprobación y volver a vivir desde Dios.
🔁 Aplicación
Perder lo que nos roba la paz puede ser el inicio de una vida más verdadera. El éxito sin alma no vale la pena. La fidelidad interior, aunque sea menos visible, sí.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que, después de un tiempo de brillo exterior, decide detenerse para recuperar su paz.
❓ Pregúntate
¿Qué necesito soltar para no perder mi alma?
4) Conclusión
Hoy Jesús nos invita a mirar más profundo:
1️⃣ Revisar lo que estamos ganando, y a qué costo.
2️⃣ Aceptar la propia fragilidad, sin máscaras.
3️⃣ Volver al corazón, donde Dios nos espera.
El mundo puede aplaudirnos…
pero si el alma se vacía, el aplauso no consuela.
El verdadero triunfo no es crecer hacia afuera.
Es permanecer vivos por dentro.
Y cuando Dios nos detiene antes de perdernos…
eso también es gracia.
Si este Evangelio te ha ayudado, suscríbete a este podcast y compártelo con quien necesite hoy una palabra de luz. La Palabra de Dios siempre encuentra su camino.
5) Despedida Final
Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!*
¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?
Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.
Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios


