LITURGIA SANTUARIO DE SAN JUAN PABLO II

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Misa Exequial – Alejandro Castañeda Martinez

febrero 12

🕊️ Palabras antes de los signos

Hermanos:

Hoy nos reúne el dolor por la partida de nuestro hermano Alejandro Castañeda Martínez.
Sabemos que la separación duele, que la ausencia pesa y que ninguna palabra puede llenar el vacío que deja alguien amado.

Pero también sabemos que no estamos solos. Nuestra fe nos sostiene y nos permite mirar este momento con esperanza.

Antes de continuar con la celebración, realizaremos algunos signos sencillos que nos ayudan a recordar quién fue Alejandro ante Dios y cómo vivió su fe. No son solo gestos externos; son expresión de lo que creemos y de lo que esperamos.

Que al contemplarlos, nuestro corazón encuentre consuelo y confianza en el Señor, que es más fuerte que la muerte.

🕯️ 1. Encendido del Cirio Pascual

Hermanos:

Encendemos el cirio pascual, signo de Cristo resucitado, luz que vence toda oscuridad y toda muerte.
En esa luz fue bautizado Alejandro Castañeda Martínez, y en esa misma luz confiamos que ahora camina hacia la vida eterna.

Que Cristo, vencedor del pecado y de la muerte, sea hoy su claridad y su paz.

2. Colocación del Paño Blanco

Ahora colocamos sobre su féretro el paño blanco, signo del Bautismo.

El día en que fue bautizado, Alejandro fue revestido de Cristo y comenzó una vida nueva como hijo de Dios.
Ese don, recibido al inicio de su vida cristiana, es la raíz más profunda de toda vocación y de todo servicio.

Que el Señor, que lo llamó por su nombre, lo reciba ahora en la plenitud de su Reino.

🕊️ 3. Colocación de la Píxide

Junto a su féretro colocamos esta píxide, signo del ministerio que ejerció como ministro extraordinario de la Sagrada Comunión.

Con ella llevó el Cuerpo de Cristo a los enfermos y a quienes no podían acercarse al templo, convirtiéndose en instrumento de consuelo, esperanza y presencia del Señor.

Hoy pedimos que aquel Pan de Vida que tantas veces llevó a otros sea ahora para él alimento de eternidad, y que el Señor lo reciba en el Banquete del cielo.

🕊️ Oración de cierre después de los signos

Señor Jesús,
tú que fuiste alimento y fortaleza en la vida de Alejandro,
míralo ahora con misericordia.

Si en la tierra llevó tu presencia a tantos hermanos,
recíbelo hoy en tu presencia eterna.

Consuela a su familia,
sostén su esperanza
y haznos sentir que tu amor es más fuerte que la muerte.

Amén.

EVANGELIO

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan. 11,17-27

En aquel tiempo, cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos quince estadios; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Jesús le dijo:
«Tu hermano resucitará».

Marta respondió:
«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».

Ella le contestó:
«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

 Palabra del Señor.


🕊️ Homilía – Misa Exequial de Alejandro Castañeda Martínez

📖 Evangelio: Juan 11, 17-27

Hermanos,

El Evangelio que hemos escuchado nos coloca frente al dolor de Marta. Su hermano ha muerto y ella le dice a Jesús:

“Señor, si hubieras estado aquí…”

Es una frase profundamente humana. No es falta de fe. Es amor herido. Es la experiencia de quien pierde a alguien querido.

Y Jesús responde no con una explicación, sino con una revelación:

“Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá.”

Esa es la palabra que hoy sostiene nuestro dolor.
Esa es la luz con la que miramos la vida de Alejandro.

Yo conocí a Alejandro antes de llegar al Santuario, desde su trabajo en Sam’s. Siempre me sorprendió su sencillez. La manera como te trataba. Ese interés sincero cuando preguntaba cómo estabas… y se quedaba a escuchar.

Aquí en la comunidad fue ministro extraordinario de la Comunión. Y algo que siempre recordaré es que, cuando hacíamos las listas para servir en misa, él siempre decía que sí. Se apuntaba. Aunque su enfermedad ya lo estaba debilitando mucho.

Nunca pudo llevar la Comunión a los enfermos en sus casas. Su propia enfermedad se lo impedía. Incluso aquí dentro del templo muchas veces necesitaba apoyo. Y recuerdo que con Yeni decíamos: “Hay que poner a alguien que lo acompañe.” No queríamos apagar su deseo de servir.

Su cuerpo se debilitaba. Su vista casi se apagaba. Pero su disponibilidad permanecía.

Y cuando uno mira su vida a la luz del Evangelio, aparecen tres rasgos que vale la pena guardar en el corazón.


🎁 Primer regalo: Servir como Jesús

📖 “El Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir.” (Mc 10,45)

Jesús definió su misión desde el servicio.

Alejandro lo entendió en lo cotidiano. No buscó protagonismo. No buscó reconocimiento. Simplemente quería ayudar.

Decía que sí. Aun cuando sabía que le costaba. Aun cuando necesitaba apoyo.

No podía hacerlo todo. Pero quería hacer algo.

Y ese servicio no fue solo en el templo. Fue también en su casa.

Erika, hijos: ustedes saben lo que significa ese servicio silencioso de un esposo y de un padre. El trabajo diario. La preocupación constante. La presencia que sostiene.

La pregunta que su vida nos deja es sencilla:
¿Vivimos el servicio como una carga… o como una forma concreta de amar?


🎁 Segundo regalo: Permanecer fiel en el límite

📖 “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel.” (Lc 16,10)

La fidelidad no siempre se mide en grandes cosas. A veces se mide en no irse.

Alejandro no pudo hacer todo lo que quizá hubiera querido. Su enfermedad lo limitó. Llegó el momento en que ya no podía servir como antes. Y lo dijo con humildad.

Pero no se alejó. No se encerró. Seguía viniendo. Seguía presente. Seguía orando.

Eso habla de alguien que quiso permanecer.

En el Evangelio, Marta no se esconde en el dolor. Sale al encuentro de Jesús.

Alejandro también eligió permanecer: con su familia, con su comunidad, con su fe.

La pregunta que nos deja es clara:
Cuando la vida se complica, ¿permanecemos… o nos retiramos?


🎁 Tercer regalo: Esperanza en medio de la fragilidad

📖 “Yo soy la Resurrección y la Vida.” (Jn 11,25)

Cada vez que le preguntábamos cómo estaba, respondía:

“Estoy bien.”

Y lo decía cuando físicamente no estaba bien.

No era negar la enfermedad. Era decidir que la enfermedad no tendría la última palabra en su interior.

Jesús no evita la muerte de Lázaro. Pero la atraviesa con esperanza.

Ese “estoy bien” parecía apoyarse en algo más profundo que la salud: en la confianza.

Y hoy, especialmente para Erika y sus hijos, esta palabra es consuelo: la muerte no rompe el amor. Lo transforma.

La pregunta que hoy nos ilumina es:
Cuando atravesamos la pérdida y el dolor, ¿dejamos que la desesperanza nos domine… o confiamos en que Cristo es realmente la Vida?


Y permítanme decir algo a nuestros ministros extraordinarios de la Comunión.

La vida de Alejandro es también una luz para ustedes.

Nos recuerda que este ministerio no se vive desde la perfección, sino desde la disponibilidad.
No desde la fuerza, sino desde la fidelidad.
No desde el protagonismo, sino desde el amor al Señor que servimos.

Que al recordarlo, cada uno pueda preguntarse:
¿Estoy viviendo mi ministerio con esa sencillez?
¿Con esa constancia?
¿Con ese deseo de servir aun cuando cuesta?

Que su ejemplo sencillo nos ayude a cuidar este ministerio con más conciencia y más corazón.


Hermanos,

Jesús le pregunta a Marta:

“¿Crees esto?”

Hoy esa pregunta es para nosotros.

No si creemos que Alejandro fue un buen hombre —que lo fue—
sino si creemos que Cristo cumple su promesa.

Su vida fue sencilla. Servicial. Fiel dentro de sus límites. Esperanzada en medio de la fragilidad.

Y antes de concluir, permítanme decir algo muy sencillo.

Gracias, Alejandro.
Gracias por tu disponibilidad.
Gracias por tu servicio discreto.
Gracias por tu presencia como esposo, como padre, como amigo.

Gracias, amigo.

Erika, hijos: no están solos. La comunidad camina con ustedes.

Tu familia del Santuario San Juan Pablo II no te dice adiós.
Te dice hasta luego.

Con la esperanza firme de volver a encontrarnos,
no en la fragilidad de esta tierra,
sino en la alegría plena del Paraíso,
donde Cristo, que es la Resurrección y la Vida,
ha vencido definitivamente a la muerte.

Amén.

🕊️ Oración de los fieles

Invitación (sacerdote)

Hermanos,
unidos en esta Eucaristía que nuestro hermano Alejandro sirvió con amor,
presentemos al Padre nuestras súplicas, confiando en que Él es más fuerte que la muerte y sostiene nuestra esperanza.

Intenciones (ministros de la Comunión)

  1. Por la Iglesia, para que siga anunciando con valentía que Cristo ha vencido la muerte y sea consuelo para quienes sufren.
    Roguemos al Señor.
  1. Por nuestro hermano Alejandro Castañeda Martínez, que sirvió llevando la Sagrada Comunión a tantos hermanos; que el Señor, a quien amó y sirvió, lo reciba en el banquete eterno.
    Roguemos al Señor.
  1. Por su familia, que hoy experimenta el dolor de la separación; que el Señor les conceda fortaleza, paz y la certeza de que el amor no termina con la muerte.
    Roguemos al Señor.
  1. Por los enfermos y por todos aquellos a quienes Alejandro llevó la presencia del Señor; que nunca les falte la cercanía de Cristo ni el acompañamiento de la Iglesia.
    Roguemos al Señor.
  1. Por nosotros aquí reunidos, para que renovemos nuestra fe en la resurrección y aprendamos a vivir cada día en amistad con Dios.
    Roguemos al Señor.

Oración conclusiva (sacerdote)

Escucha, Padre misericordioso, las súplicas que con fe te presentamos.
Recibe a tu hijo Alejandro en tu Reino y consuela a quienes lloran su partida.
Que esta Eucaristía fortalezca nuestra esperanza en la vida eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

🕊️ ÚLTIMA RECOMENDACIÓN Y DESPEDIDA

1 Después de la Oración después de la Comunión

(Se omiten los ritos finales habituales. El sacerdote permanece de pie junto al féretro.)

Monición del sacerdote

Hermanos:

Antes de despedirnos de nuestro hermano Alejandro Castañeda Martínez, encomendemos su alma a la misericordia de Dios.

Con esperanza firme en la resurrección, pidamos que el Señor lo reciba en su Reino y conceda consuelo y paz a quienes lloran su partida.

(Se guarda un momento de silencio.)

2 Retiro de la píxide (si estuvo colocada sobre el féretro)

🔹 Indicaciones prácticas:

  • Antes del canto de despedida.
  • Un ministro extraordinario de la Comunión se acerca.
  • Toma la píxide con respeto.
  • La retira en silencio y la coloca en un lugar digno (credencia o sacristía).

🔎 Sentido: Su ministerio terrenal ha concluido; ahora es Cristo quien lo recibe.

(No se dice nada en voz alta; el gesto habla por sí mismo.)

3 Canto de despedida

Ejemplo:

“Venid en su ayuda, santos de Dios;
salid a su encuentro, ángeles del Señor…”

(O el canto aprobado por la diócesis.)

4 Aspersión con agua bendita

Mientras se canta o al concluir el canto, el sacerdote asperja el féretro.

Puede decir en voz baja (no obligatorio):

Señor, que por el Bautismo fue incorporado a Cristo,
participe ahora de su victoria sobre la muerte.

5 Incensación del cuerpo

El sacerdote inciensa el féretro.

Puede decir en voz baja:

Que este cuerpo, templo del Espíritu Santo,
sea glorificado en la resurrección.

6 Oración conclusiva (Recomendación final)

El sacerdote dice:

A tus manos, Padre de misericordia, encomendamos el alma de nuestro hermano Alejandro, con la firme esperanza de que resucitará con Cristo en el último día.

Te damos gracias por los dones que le concediste en esta vida y por el servicio que ofreció en medio de tu Iglesia.

Escucha nuestras súplicas y abre para él las puertas del Paraíso; y a nosotros, que permanecemos en este mundo, concédenos consuelo y fortaleza en la esperanza de volver a encontrarnos en tu Reino.

Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

7 Signos que permanecen y los que se retiran

🔹 El paño blanco permanece hasta que el cuerpo salga del templo.
🔹 El cirio pascual permanece encendido hasta la salida del féretro.
🔹 La píxide ya fue retirada antes del canto.

No se retira el paño en el templo.

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