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Sábado 21 de febrero de 2026
🎧 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario
📅 Sábado 21 de febrero de 2026
📝 “Cuando entendí lo que significa dejarlo todo”
📖 Evangelio: Lucas 5, 27-32
🕊️ Tiempo Ordinario
1) Introducción
Saludos, hermanos. Continuamos nuestro caminar, sean ustedes bienvenidos a 3 Pasos para Vivir el Evangelio Diario.
Hoy el Evangelio nos presenta una escena breve, pero decisiva: Jesús mira a Leví… y le dice simplemente: “Sígueme.”Y el texto añade algo que siempre me ha estremecido: “Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.”
Antes de comprender este Evangelio, tuve que vivirlo.
Cuando era seminarista, previo a mi ordenación, fui a hablar con mi obispo, José Luis Amezcua Melgoza. Yo estaba listo para solicitar la ordenación presbiteral.
La pedí.
Y me la negó.
Tiempo después la volví a pedir.
Y nuevamente me la negó.
Su argumento era que me veía como una persona muy protagonista.
Y eso me desconcertaba, porque sí era inquieto, trabajador, impulsor de proyectos… pero nunca desde la búsqueda de aplauso, sino desde el deseo de servir.
Pero hay un detalle que marcó mi corazón.
El día que me entregó la carta negándome la ordenación, ese mismo día me mostró otra carta:
una carta firmada por todo el presbiterio, pidiéndole que me ordenara.
Nunca supe si aquello era una forma de subrayar su autoridad.
Pero para mí fue otra cosa.
Mientras una carta me cerraba la puerta, otra me confirmaba que mi vida ya estaba sembrada en la Iglesia.
Yo no tenía poder.
Pero tenía fraternidad.
Hermandad.
El respaldo de quienes habían caminado conmigo.
Y lejos de desanimarme, aquello me confirmó:
si la Iglesia —mis hermanos sacerdotes— veían en mí un servidor, entonces debía seguir adelante.
No luchaba por un título.
Luchaba por una vocación.
Mi obispo solía compararme con Leví, con Mateo.
Yo vengo de una familia de comerciantes. No éramos ricos, pero sí profundamente trabajadores. Gracias al esfuerzo de mis padres tuvimos estudios, formación y valores.
Durante mucho tiempo no entendí esa comparación. Incluso llegué a sentir que era una forma de señalar mi origen social, como si venir de una familia estable fuera un obstáculo.
Con los años entendí algo distinto.
En el Evangelio de hoy, Jesús mira a Leví y le dice: “Sígueme.”
Y el texto dice: “Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.”
Siempre me pregunté:
¿qué dejó Mateo?
Porque yo no tenía grandes riquezas materiales que abandonar.
Pero hoy entiendo que mis riquezas no eran monedas.
Eran años.
Era mi juventud.
Mi salud.
La posibilidad de formar una familia.
De tener hijos.
De asegurar mi vejez.
De construir un patrimonio personal.
He sido el mismo “protagonista” de siempre: el que impulsa, el que construye, el que sueña, el que crea infraestructura, proyectos, evangelización digital, templo, comunidad.
Pero hoy lo veo con claridad:
ese protagonismo no era hambre de poder, era capacidad de iniciativa que necesitaba ser purificada y ofrecida.
Y eso fue lo que entregué.
Por eso duelen las críticas.
Duele cuando no se valora lo que un sacerdote realmente ha dejado.
Duele cuando se juzga desde fuera lo que solo Dios conoce por dentro.
Pero este Evangelio me devuelve la paz.
Porque Jesús no dice: “Sígueme si eres discreto.”
Ni “Sígueme si no incomodas.”
Ni “Sígueme si todos te entienden.”
Dice simplemente: “Sígueme.”
Y seguirlo es levantarse cada día y volver a entregarlo todo.
Tal vez yo no dejé una mesa de impuestos.
Pero sí dejé la mesa de mis propios planes.
Y aunque no sé cómo será mi vejez, ni si llegaré a ella, puedo decir con serenidad:
Me levanté.
Lo seguí.
Y lo sigo eligiendo.
Y eso, al final, es la verdadera riqueza.
Desde ahí, escuchamos el Evangelio de hoy.
2) Lectura del Evangelio
Del santo Evangelio según san Lucas: 5, 27-32
En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?”. Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
3) Momento de Reflexión – Tres pasos
1️⃣ Escuchar la llamada personal
🪔 Referencia bíblica
Jesús mira a Leví. No le da un discurso. No lo convence. Lo llama por su realidad concreta.
🔁 Aplicación
La vocación no es un ideal abstracto. Es una llamada concreta que atraviesa nuestra historia. No todos somos llamados a lo mismo, pero todos somos llamados a algo que implica levantarnos de nuestra comodidad.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que, en medio de su rutina, escucha en el corazón una invitación que le mueve todo por dentro.
❓ Pregúntate
¿Estoy atento a la voz de Jesús… o demasiado ocupado en mis propios planes?
2️⃣ Aceptar lo que implica dejar
🪔 Referencia bíblica
“Dejándolo todo…” No sabemos qué sintió Leví. Pero sí sabemos que hubo una renuncia real.
🔁 Aplicación
Seguir a Jesús siempre implica dejar algo. A veces no son cosas materiales, sino seguridades, proyectos, expectativas. Y eso duele. Pero lo que se entrega por amor no se pierde; se transforma.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que, aunque con miedo, decide soltar aquello que le daba seguridad para seguir una llamada más grande.
❓ Pregúntate
¿Qué me está pidiendo Dios que suelte para poder seguirlo con libertad?
3️⃣ Levantarse cada día
🪔 Referencia bíblica
El texto dice que Leví se levantó. No fue solo una emoción. Fue una decisión concreta.
🔁 Aplicación
La vocación no se vive una sola vez. Se renueva cada día. Hay días de entusiasmo… y días de cansancio. Pero levantarse y volver a elegir es lo que da solidez a la entrega.
🌱 Imagina
Imagina a alguien que, aun en medio de críticas o incomprensiones, vuelve a decir en silencio: “Hoy también te sigo.”
❓ Pregúntate
¿Estoy viviendo mi llamado como un recuerdo del pasado… o como una decisión diaria?
4) Conclusión
Hoy el Evangelio nos recuerda tres movimientos esenciales:
1️⃣ Escuchar la llamada personal.
2️⃣ Aceptar lo que implica dejar.
3️⃣ Levantarse cada día para seguir.
No todos dejamos lo mismo.
Pero todos dejamos algo cuando amamos de verdad.
La verdadera riqueza no está en lo que acumulamos…
sino en a quién decidimos seguir.
Y si hoy volvemos a levantarnos para decirle “sí”…
entonces ya estamos en el camino correcto.
Si este Evangelio te ha ayudado, suscríbete a este podcast y compártelo con quien necesite hoy una palabra de luz. La Palabra de Dios siempre encuentra su camino.
5) Despedida Final
Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!*
¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?
Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.
Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios


