TRES PASOS PARA
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Tema 4: La misericordia de Dios restaura nuestros vínculos

marzo 28

Tema 4: La misericordia de Dios restaura nuestros vínculos
Viernes 28 de Marzo de 2025
Evangelio: Lucas 15, 1-3.11-32


Lectura del Evangelio

Escuchemos con atención el Evangelio según san Lucas (Lc 15, 1-3.11-32).

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Éste recibe a los pecadores y come con ellos”.

Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a pasar necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.

Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.

Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.

Pero el padre les dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.

El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: ‘Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.

Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’.

El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


Saludo y Presentación Inicial

Hoy nuestro 4º Encuentro, nos invita a reflexionar sobre una de las parábolas más conmovedoras: la del hijo pródigo. Abramos el corazón para descubrir lo que Dios nos quiere decir.


Introducción Contextualizada

Hoy en día, muchos padres experimentan el dolor de ver a sus hijos alejarse, buscándolos solo cuando necesitan algo: dinero, favores o apoyo. Algunos hijos parecen estar más atentos al testamento que al bienestar de sus padres. Otros solo visitan cuando llega la pensión del banco. Estas nuevas formas de pedir “la herencia” y alejarse nos muestran que la historia del hijo pródigo sigue viva en nuestro tiempo. Pero, ¿qué nos enseña esta parábola sobre la misericordia de Dios y nuestra respuesta a su amor?

Momento de Reflexión: Invitación a Vivir los 3 Pasos

Jesús responde a las críticas de los fariseos con tres parábolas de la misericordia, siendo la última la del hijo pródigo. Más allá del hijo que se aleja, hay otros dos personajes clave: el padre misericordioso y el hermano mayor. ¿Con quién te identificas hoy?

Paso 1: Reconoce tu necesidad de volver a Dios
El hijo pródigo, después de gastar todo y verse en la miseria, reconoce su error y decide regresar. No es fácil admitir nuestras fallas, pero es el primer paso para la restauración. Él no solo acepta su culpa, sino que está dispuesto a regresar con humildad, sin exigir nada. Así también, nosotros debemos hacer un examen sincero de nuestra vida y reconocer en qué hemos fallado. Solo cuando nos despojamos del orgullo podemos experimentar la misericordia de Dios.
Imagina… un joven que, tras años de vivir sin rumbo, se da cuenta de que necesita cambiar. Entra a una iglesia, se confiesa y siente la paz que había perdido. Al principio, le costaba admitir su error, pero al hacerlo, encuentra una nueva oportunidad.
Pregunta: ¿Qué actitudes o decisiones me han alejado de Dios?

Paso 2: Aprende a alegrarte por la conversión del otro
El hermano mayor se resiente al ver que su padre recibe con alegría al hijo que se fue. Se siente injustamente tratado, como si su fidelidad no tuviera recompensa. A veces, nos cuesta aceptar que Dios es misericordioso con todos y que su amor no se basa en méritos humanos. Jesús nos enseña que la conversión de una persona es motivo de alegría en el cielo. Debemos aprender a ver con ojos de misericordia y alegrarnos cuando alguien cambia, en lugar de juzgarlo por su pasado.
Imagina… una mujer que criticaba a un vecino por su pasado. Siempre lo veía como una persona perdida, hasta que lo vio cambiando su vida y acercándose a la fe. Al principio, su corazón estaba lleno de desconfianza, pero poco a poco entendió que Dios puede transformar cualquier vida.
Pregunta: ¿Me alegro cuando alguien cambia de vida o lo sigo viendo con desconfianza?

Paso 3: Vive la misericordia con los demás
El padre no solo perdona, sino que sale al encuentro, abraza y restaura a su hijo. No espera explicaciones ni condiciones. Su amor es total. Así es Dios con nosotros y así debemos ser con los demás. La misericordia no es solo sentir compasión, sino actuar con amor y acogida. El perdón auténtico no solo borra el error, sino que devuelve la dignidad.
Imagina… un padre que, a pesar de las heridas, abre su casa para recibir a su hijo que estuvo lejos. Al verlo en la puerta, no duda en abrazarlo y darle una nueva oportunidad. Su amor es más fuerte que el dolor del pasado.
Pregunta: ¿A quién necesito abrazar con misericordia en mi vida?


Conclusión

Hoy hemos visto tres pasos para vivir el Evangelio:

  1. Reconoce tu necesidad de volver a Dios.
  2. Aprende a alegrarte por la conversión del otro.
  3. Vive la misericordia con los demás.
    Solo así transformamos nuestra vida, enseñamos con el ejemplo y damos fruto en el amor de Dios.

Despedida Final

Que la escucha de la Palabra de Dios se convierta en una bendición para toda tu jornada. ¡Hasta la próxima!

Detalles

Fecha:
marzo 28
Categoría del Evento:

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¿Qué es 3 Pasos para vivir el Evangelio Diario?

Es un espacio diseñado para acompañarte en el hermoso desafío de descubrir tu vida como un camino. Cada día nos encontramos ante la oportunidad de avanzar y este podcast busca ser una guía basada en la Palabra de Dios para dar tres pasos concretos hacia nuestra meta final: estar con Él.

Con reflexiones claras y accesibles exploramos juntos el Evangelio, desglosándolo en pasos prácticos que te ayuden a vivir más plenamente tu fe. Este esfuerzo no es solo un momento de escucha, sino una invitación a caminar juntos cada día al encuentro con Dios

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